La Contravida...
Me encontré con mi hermano en un funeral. No nos habíamos visto desde hace 15 años, pero como de costumbre se sacó una vejiga de cerdo del bolsillo y empezó a golpearme con ella en la cabeza. El tiempo me ha ayudado a comprenderle mejor. Por fin he comprendido que su observación acerca de que soy una "abominable sabandija digna del exterminio" viene dictada más por la compasión que por la ira. Reconozcámoslo: ha sido siempre mucho más brillante que yo ... más ingenioso, más culto, mejor educado. El porqué sigue trabajando en un McDonald's y no tiene el graduado escolar es un misterio.
